Es como una taberna en España. Compartes la mesa con otros comensales y eso no me hubiera importado si la comida me hubiera gustado y si el precio hubiera sido ecónomico. Comimos tripa a la fiorentina y risotto al tartufo, vino de la casa, y piña de postre. Lo único que de verdad me gustó fué la piña. El camarero...
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