Después de una suculenta comida toscana, qué mejor que un rico helado italiano de postre. Nos topamos con esta cafeteria/heladeria y no pudimos resistirnos a sus suculentos helados, a pesar del día frío y lluvioso que estábamos soportando. No recuerdo si había mesas, nosotros pedimos en el mostrador y nos lo llevamos paseando.
Hay multitud de sabores y un montón...
Más
