Lo encontramos de casualidad y entramos. En un principio nos llamó la atención la camarera, que como no entendiamos el idioma parecia como si estuviera enfadada. Todo lo contrario, conocía a todos los clientes y se notaba que le tenían mucho aprecio.
La comida fue maravillosa, típicos platos toscanos, bien servidos, rápidos, ... Repetimos al siguiente día porque nos gustó...
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