Encontramos este lugar por casualidad y la verdad es una lástima que sólo pudimos almorzar en nuestro último día en Lucca, excelente restaurante y la atención muy buena. La terraza, cuenta con unas sombrillas (o parasoles) y rodeado de árboles. Siendo lo más curioso es que nos sentimos (incluyendo mis hijos) como si estuviésemos en casa, rodeados de un árbol...
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