Me habían recomendado probar el bistec a la fiorentina (el equivalente al chuleton vasco), así que encontré por casualidad este restaurante que tenía, a priori, buena pinta. La ubicación perfecta, con vistas y el local parecía encantador. Pedimos la carne muy poco hecha y la dueña nos aseguró que así sería ya que este tipo de carne se toma "sangue"...
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