Albergado en un edificio medieval en el casco antiguo, amueblado con sencillez y gusto, habitaciones grandes con bóvedas de ladrillo, con espacio suficiente para una buena privacidad (al menos cuando cenamos allí).
comida típica regional, bueno, bien presentada y servida. Nos lo pasamos muy bien preparada pasta con trufas negras, entre el resto. La salida fue totalmente razonable y con...
Más