Acogedor y pequeño restaurante en un barrio con encanto, atendido por sus propietarios. La comida griega de verdad, los propietarios también griegos y muy amables, las raciones griegas ( es decir, abundantes). Todo delicioso y con un excelente servicio que te hace sentirte en casa.
¿El precio?. Más que razonable.
Os lo recomiendo de verdad.
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