Cenamos una noche y ¡nos encantó!
Tuvimos que hacer tiempo hasta las diez (la hora de nuestra reserva). Es imprescindible reservar, la de gente que se iba sin poder cenar. De hecho, hubiésemos preferido haber ido a la noche siguiente, que era la última del viaje, pero sólo nos daban para las once y media.
Resulta práctico tener un sitio...
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