Estuve varias veces en este restaurante. Prácticamente es una obligación cada vez que voy a Lisboa, igual que tomarse una capirinha en el pub 41 en el Bairro Alto.
La calidad de la carne es sensacional pero no es lo único. La atmósfera envuelve al restaurante como si volviésemos a los años 50. El servicio es excelente y siempre está...
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