Fuera de los circuitos turísticos,y no muy fácil de llegar, es una experiencia para aquellos que como yo, adoran el bacalao.En un marco fantástico, en el interior; los alrededores dan cierta grima, se comen tantas variedades de bacalao, que por muchas veces que vayas, es difícil comerlas todas. Las pataniscas, espectaculares. No es barato.
