Fuimos a este restaurante después de visitar Óbidos. Cuando por fin encontramos el antiguo convento de San Miguel, allí no había ningún cartel que anunciara el restaurante, dispuestos a "explorar" entramos por una puerta de cristal y llegamos a un patio donde había tres o cuatros mesitas, al no haber ninguna indicación le preguntamos a una pareja de ingleses que...
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