Luego de caminar y caminar y recorrer el castillo y el palacio, uno tiene hambre verdadero, aunque no debe comer demasiado pues debe seguir. Por una se las callecitas del casco antiguo de Sintra encontramos este lugar, Es muy chiquito y bien decorado, las mesas muy pegaditas (apenas pueden pasar los mozos), pocos platos pero sabrosos y a precio razonable....
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