Fue increíble degustar los platos más exquisitos teniendo enfrente un ventanal inmenso que me permitía ver nada menos que la catedral de San Esteban, estábamos en un lugar privilegiado de mi ciudad favorita. El lugar decorado con estilo minimalista, el bar estaba lleno y no teníamos reservación por lo que pasamos al restaurante y fue una experiencia para recordar. Excelente...
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