hay que guardar cola para comer un trozo de tarta y un café, además te obligan a quitarte el abrigo para cobrarte un euro de guardarropa. Pelín caro y cara

hay que guardar cola para comer un trozo de tarta y un café, además te obligan a quitarte el abrigo para cobrarte un euro de guardarropa. Pelín caro y cara
Desde el ingreso uno se siente mimado y bien atendido, con la coodida de poder dejar los abrigos en el guardarropa hasta la atenciòn de las camareras y la calidad de la comida.
Ciertamente no soy de los viajeros que siguen una norma de vistiar por visitar, pero siempre me ha resultado especialmente único el poder disfrutar de un placer que hace años era solo apto para algunos.
Entrar en este lugar es retrotraerte a esas épocas de comienzos del siglo XX, doncellas con confia, personajes con monóculo y claro está la "Tarta...
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... para degustar la mítica Tarta Sacher, donde fue inventada.
Después de esperar una considerable cola y esperar a que nos asignaran una mesa, nos hicieron pasar de forma "obligatoria" por el guardarropas, donde nos indicaron que por persona teníamos que abonar 1€, nos chocó que fuera algo impuesto y no poder quedarnos con nuestras chaqueteas y nos sorprendió cuando después de cobrarte el euro por persona te colocan las...
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uno no puede irse de Viena sin pasar por este café a probar la torta, una maravilla
Estuve con mi familia en el hotel Sacher únicamente para ir a comer la gran Sachertorte, en el lugar donde nació, y donde fue probada por la realeza austríaca. Pues creo que nos sirvieron algún pedazo que les sobró de esa época. La torta es pésima en mi opinión, y todo muy caro, obviamente. El sitio es muy elegante, muy...
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Fui con mi pareja y como llevaba jeans y camiseta no nos dejaron entrar, en cambio nos sugirieron que fueramos al Sacher Stube, un sito para gente que no llega a la "calidad" exigida. Ni que decir tiene que no entramos. Fuimos a Demel y nos encantó.
Tengamos en cuenta que su fama traspasa todo y es más una especie de museo que restorán. Es verdad que la atención es muy rígida (dejar abrigos y pagar, esperar afuera, etc.) pero la demora por la porción de torta vale la pena.
Sitio famoso por dar origen a la tarta sacher. La tarta esta muy buena, como en toda viena, pero tienen tanta afluencia de gente que son muy estrictos para entrar, te obligan a que dejes los abrigos en el guardarropa para no ocupar sitio en los salones y no te dejan elegir sitio para sentarte, nos sentaron en la terraza...
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