Es un lugar muy local, en donde pruebas la verdadera comida Toscana. No hay menú impreso, lo que lo hace particularmente especial. Siempre muy ocupado. No esperes un servicio rápido y los meseros se hacen pedazos, pero vale la pena. MUy barato, y la comida deliciosa, a lo que al final se te hace un regalo.
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