Me encantó este restaurante, fuimos a cenar y las pizzas estaban realmente bien hechas. Además es muy bonito el local, una cabaña muy bien decorada con poquitas mesas y terraza. La luz no muy alta pero en su punto.
Nos gustó tanto que repetimos y fuimos a desayunar, hay muy buen ambiente por la mañana y la repostería está riquísima.
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