Estábamos ansiosos por donde sentarse y relajarse con algunos amigos. En su lugar, nos recibió un gruñones, maleducada señora de la puerta. Nos sentamos en la parte trasera del restaurante, que estuvo bien hasta cuatro de nosotros tuvimos que compartir una pequeña mesa. le pregunté si podíamos cambiar ya que el restaurante no estaba muy concurrida. Yo me dijeron no!...
Más
