En el corazon de Mala Strana, cerca del Puente de Carlos, se encuentra este restaurante que sorprende por el contraste entre su fachada de tres siglos (eso quiere decir el nombre) y su interior de decoracion moderna y agradable.
Los propietarios y el personal son gente joven que procuran atenderte con profesionalidad y simpatia (no siempre es asi en Praga),...
Más