Esperaba mas de este sitio segun las criticas. Es un sitio muy apartado del centro, donde se tarda una media hora en tranvia. El sitio es bonito, rustico como en un pajar, al lado de una iglesia. Y punto y final. La atencion correcta pero la comida: un fracaso. Pedimos un codillo (knuckle) para mi mujer y para mi y...
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