Decidimos ir aquí en nuestra última noche en Praga, y sin duda, valía la pena el paseo. El lugar tenía un ambiente medieval en el momento en que entramos, desde las mesas de madera, de las velas y estante condimento. El camarero era excelente en todo, las raciones eran enormes y probado fantástico, todo por un precio estupendo. Sin duda...
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