Llegamos a deshora. Dia lluvioso. Bonito patio pero el día estaba lluvioso. Afortunadamente el local interior estaba lleno, por lo que nos ofrecieron la posibilidad de almorzar en una gruta subterránea a la que se accedía a través del patio. Este era un sitio realmente encantador (sin que el local interior lo desmerezca aunque carece del mismo encanto), con ambiente...
Más