Restaurante de diseño con lo que ello conlleva. Precios hiper-abultados con raciones enanas. Mucha tontería (piruletas de nitrógeno líquido), pero después de pagar 80 euros te vas a casa con hambre. Por supuesto que lo que te ponen está bueno, pero no has ni empezado y ya has terminado. Eso sí, servicio impecable (1 camarero por cada 2 mesas), totalmente...
Más
