Fuimos para almorzar, pero no habíamos reservado una mesa. ¡Estaba llena! No importa, nos cuidaron y nos sentamos en una manta afuera, entre los olivos. ¡Qué rico es la comida, y auténtica también! Tuvimos tapas con sangría hecho de vino blanco. Había tres salariados de habla hispana pues no teníamos ningún problemas con comunicarse.
