El restaurante es muy bonito, decorado en estilo marroquí y ubicado justo en frente del mar. Las vistas tienen que ser estupendas al atardecer, ya que desde las paredes acristaladas se ve la playa y unos acantilados impresionantes. La comida estaba muy bien aunque no fue de lo mejor que he probado. Un músico local vestido con ropa tradicional marroquí...
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