Un dar precioso muy bien restaurado sin recargas ni artificios no necesarios, en el centro de la medina, un paraíso de calma y buen gusto. La comida es marroquí contemporánea y está a la altura del local, tomamos un couscous muy rico y un tajin de cordero con orejones, delicioso. Sirven bebidas alcohólicas, entre otros un rico vino gris que...
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