Un amigo nos trajo a este restaurante para nuestra última comida en Corea antes de abandonar el país. El entorno es particularmente hermoso y apacible, con detalles en la decoración que le dan al equilibrio y la paz (muchas plantas vivas, un tragaluz que dejan pasar la luz natural, hermosos bosques, esterillas, servilletas de lino crudo). La comida era abundante...
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