La verdad es que pasamos una noche muy linda, con muy buena música (blues y jazz), una atención esmerada y un lugar muy acogedor. El menú está compuesto en su mayoría por sandwichs. (bien grandes) que vienen acompañados de unas papas picantes (al estilo de Lousiana) y bebida a un precio razonable. Muy recomendable.
