El local se ubica alfrente del monasterio de Santa Catalina, es muy encantador el ambiente y los colores son muy bellos, pedimos un té que estuvo delicioso , y si el mozo pregunta si quieren que les sirva, digan que sí ;) es interesante la manera de servirlo. Pedimos un aperitivo de melón con alcachofay estragón, estuvo requisímo. Muy buena...
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