Estuvimos en el mes de abril en Bucarest y fuimos a cenar a este restaurante. El tiempo acompañaba y pudimos cenar en el jardín. Es un restaurante ubicado en una casona grande con jardín, con reminiscencias medievales. La carta es amplia, típicamente rumana pero con mucha variedad. Los camareros son muy solícitos, si bien no hablan apenas inglés. La comida...
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