La comida es muy buena, barata para la calidad de la comida, unos verdaderos platos italianos.Comí una lasaña que era perfecto y un postre tiramisu también muy bueno.Cerca del centro de la ciudad, cierto es un pequeño restaurante -maximum10 mesas, pero la gente es muy attendive y amable.No te lo pierdas si estás en Bucarest.
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