No soy amante de la cocina del Este de Europa, ni la Rusa, pero se come muy bien. Muchos platos con patatas. Comimos muy bien. El vino era de Georgia, no estaba mal. Decoración interesante, da la impresión de estar en plenos años 70. Estilo soviético. Camareros vestidos de la época. Servicio amable, muy educados con el turista
