Si va a un Burger King, comerá muchísimo mejor. Para empezar, la decoración es totalmente demodé, le hace falta un lavado de cara con urgencia. El servicio, malísimo, están en la prehistoria. Y la comida, para llorar. Unos mejillones que llevaban hechos más tiempo que Sandino muerto. La carne, como si fuera goma de neumático. Y el precio, como si...
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