Un lugar con cocina de autor, muy buenos platos y elaborados con dedicación, aunque muy caro.
Es atendido exclusivamente por sus dueños por lo que el servicio puede resultar lento.
El lugar posee linda vista si te ubicas en una de las mesas cercanas al ventanal que da al río. Recomendable el raviolón negro de salmón con salsa de langostinos.
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