Hoy hemos comido allí y ciertamente merece estar en el nº 1.
El sitio es "distinto" y sorprendente, no te lo esperas cuando ves el callejón de acceso desde la calle. Por dentro es increible, lleno de pequeñas estancias, incluida una sala de juegos para niños.
El personal es absolutamente encantador, y especialmente el Gerente, Egor, un siberiano que lleva...
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