Es un restaurante bien situado, cerca de la iglesia de la sangre derramada. A nosotros nos lo recomendó nuestro guía porque estaba cerca del hotel, pero personalmente nos decepcionó. Pedimos unas sopas típicas rusas de primero, 2 lomos de cerdo, una cerveza y agua, 2 cafés. 67 euros. No diré nada mas.
