Mis padres y fui a almorzar aquí con mi hijo de dieciocho meses (que nunca puede sentarse aún más de 5 minutos). El restaurante tiene vistas a la preciosa arena ecuestre. Mi hijo (I) fueron arrullado cuando apagaban los caballos correr en la arena. Los caballos son preciosos y hace que para relajarse entretenimiento como comimos nuestro almuerzo. La comida...
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