Elegimos el Caravelas para cenar, pues durante un paseo por la tarde, nos pareció hermoso, principalmente sus mesas externas. Para una noche linda, nos pareció una buena idea. En realidad, ha sido una gran paliza. Servicio malo, nada profesional. Su carta de vinos, mala y sin alternativas; nos tocó beber el blanco que quedaba. La comida es cuando mucho correcta...
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