Estuvimos en Natal a fines de marzo y fuimos a comer a Camaroes ya que nos quedaba cerca del hotel. El lugar impecable, quedé sorprendida porque en los baños además de estar impecables hay enjuague e hilo dental. La comida perfecta, comimos de entrada camarones empanados con sésamo, de plato principal pescado con una salsa de mango arroz con brócoli...
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