Sabía ir unas 3 veces al año a comer costilllitas con mi familia. No era nada expectacular pero hay momentos que a uno se le antoja este tipo de comidas. La atención siempre ha sido variable dependiendo del mesero o mesera que toque.
Pero hace aproximadamente dos meses (febrero/marzo) al entrar y sentarnos en una mesa sentimos olor a insecticida...
Más
