Era nuestro primer día en Playa Grande, buscábamos, un poco perdidos, un sitio donde quedarnos; nos adentramos por caminos y ahí, camuflado entre el paisaje, encontramos el hotel Cantarana, y en él, su restaurante. LLama la atención desde el principio la decoración, con detalles que crean un ambiente especial y muy acogedor. La comida, de primeras, sorprende por su originalidad...
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