Este restaurante es para no perdérselo mientras en Tomar. En la calle Sinagog, distancias a pie desde cualquier parte de la ciudad antigua. El ambiente, la comida y el vino son sólo surppased deliciosas por las actitudes de los dueños, Paula y Zulmeira. No sería absurdo y privar desierto. valen la pena la ganancia de peso! No puedo decir lo...
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