Visité Don Bar en varias oportunidades, la última hace unos días. Siempre salí satisfecho. Tanto por sus medialunas, budines, muffins y tostados en los desayunos y meriendas, como en los menúes que ofrecen (sólo probé los del mediodía). Los platos son sabrosos, frescos y con cierta elaboración. El precio siempre ha sido acorde a los precios locos de Buenos Aires.
