Es un icono para visitar en buenos aires, no esperes glamour, lujos ni panqueques o wafles internacionales, es un café a la antigua y así se mantiene y debe seguir haciéndolo, los desayunos tradicionales son estupendos y sanos, hasta los mesoneros que atienden desbordan historia por los poros... Lástima que debo administrar bien mis monedas y que el hotel tiene...
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