Comimos en la terraza con vistas a toda la bahia de Sóller, además a 2 metros tienes las vias de su popular trenecito, un sitio muy agradable, respecto a la comida nos acogimos al menú, muy bien de precio, todo muy bueno, especialmente el couscous con pollo marinado, y el sorbete de mango, trato excelente, sin duda volveremos.
