Era mi cumpleaños y este restaurante nos lo recomendó. Como era octubre, nos sentamos en el interior ya que hacía frío y oscuro de la época en la que fuimos a cenar. Teníamos una acogedora mesa en la esquina y una atenta servidor. Pedimos champagne, vino, carne y langosta y postre. fue genial comida y una noche romántica!
