Llegué un mediodía por casualidad, con hambre y buscando otro lugar gracias a la confusión del GPS.
Es el restaurante de una marina aunque no está dentro de ella.
El lugar sin ser desagradable, no es lo que uno diría demasiado arreglado. Parece como si de noche la parte de afuera funcionara como una boite.
La comida que pedimos fue...
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