Reconozco que no está mal la calidad de la comida que ofrece Augusto, pero casi siempre que he ido, sobre todo en fin de semana, me he ido con una sensación agridulce, como de no querer volver. Siempre ha tendido a tacañear con la cantidad de las raciones. El vino de la casa, deficiente y muy cabezón.
Yo no digo...
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