El sitio en el que está, me pareció único. Unas vistas al mar impresionantes, las mesas debajo de los pinos a la luz de las velas, y auténtica música tocada por un pianista. Increíble el ambiente mágico del lugar. Servicio también excelente. La única pega es que el precio es caro, aunque la verdad, lo vale. Y la comida, si...
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