Este pequeño local fue para mí un descubrimiento hace años. Yo no comía en Playa del Inglés porque pensaba que todo era caro, con olor a mantequilla, el dedito del camarero en la sopa, mucha sangría y exceso de confianza del personal, y todo envuelto en olores de aftersun. Pero un amigo me llevó a comer aquí, en un restaurante...
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