Fuimos por casualidad y nos gustó mucho. Probamos el menú del día, a muy buen precio y con platos no muy comunes pero riquísimos. El ambiente genial y el servicio superamable. Es un restaurante dirigido por extranjeros que estaba lleno de extranjeros (alemanes, ingleses, etc.) La terraza fantástica con unas vistas envidiables. Un 10.
